martes, 25 de junio de 2013

Un día

Tinta rosa sobre papel

Publicado en: Revista Payaso Procaz. Cultura sin pudor, en el Blog Tinta rosa sobre papel en http://www.payasoprocaz.com


Foto: Leopoldo Silberman

Un día te das cuenta que pararse es tan complicado como respirar. Ves hacia el techo… ¿buscando qué? Sin encontrar razón alguna para vivir, sigues respirando. Te paras frente a la ventana esperando que algo pase. Tu vida es vacía, no tiene sentido, no tiene esperanza, pero tú sigues ahí, impávido, esperando que el mundo pase sin importancia.
Otro día te despiertas muy triste, melancólico, casi al borde del suicidio sin saber por qué. Todo te produce tristeza, desazón, dolor. Un dolor profundo que te carcome el alma. Deseas dejar de existir, lo tienes fijo en el pensamiento pero eres tan cobarde y estás tan melancólico que no te atreves a nada. Vegetas, observas el techo y lo encuentras cada día más bajo, más sofocante. Te paras frente a la ventana y no hay nada más que el horizonte vacío. Duermes.
Un día más decides no despertar. No abrir los ojos, al fin y al cabo ya sabes que hay arriba. Mejor duermes, así no te enteras de lo que pasa afuera, en la ventana; ni dentro, en tu interior. Es mejor alejarse de todo, dejar que la vida te lleve, como el océano, a donde se le pegue la gana. Cierras los ojos.
Día tal… mantienes la vista fija, nublada por el llanto. Vez el techo borroso. Se acabó. Tomás el frasco que está al lado de la mesita de noche, lo deglutes. Cierras los ojos. Te sientes más angustiado que nunca… se acabó, ya no sentirás nada.

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