martes, 25 de junio de 2013

Dulces recuerdos

Tinta rosa sobre papel

Publicado en: Revista Payaso Procaz. Cultura sin pudor, en el Blog Tinta rosa sobre papel en http://www.payasoprocaz.com
2013-02-18
Venía manejando mi carro cuando en Horizonte (la estación que escucho regularmente) dio inicio un programa donde las personalidades intelectuales del país son invitadas para hablar de sus vidas a través de la música. Sí, a través de una larga lista de canciones o melodías, narran pasajes de sus recuerdos. Imaginarán que algunos programas son cotorrísimos y, que otros, tan aburridos como la chingada. El caso es que siempre que lo escucho pienso que si me entrevistarán a mí, no tendría mucho que poner. No crean que la música pasa desapercibida en mi vida (para nada), sino porque hay muchas canciones que me gustan pero ninguna me trae recuerdos increíbles. Bonitos sí, pero no sublimes. Tal vez porque no relaciono mis recuerdos con la música, sino mis sentimientos. Ya saben, cuándo anda uno tristón trata (como Bridget Jones) de cantar en la sala de su casa a moco tendido. En cambio cuándo uno anda feliz baila como Tom Cruise en Negocios Riesgosos (mera coincidencia: en ambos filmes los protagonistas se encuentran en calzones).
El punto es que a mí la música no me trae a la memoria ningún recuerdo; en cambio la comida sí puede transportarme a mi infancia en unos cuantos segundos. Justamente fue hoy cuando, en medio de la fila del supermercado, encontré una de las mayores delicias de mi infancia. Y no, no estoy hablando de los Piedrulces (¿los recuerdan?) sino de los SUGUS. Sí, para aquellos que crecieron como yo comiendo chiclosos, sabrán de lo que hablo. Recuerdo cuando acompañaba a mi mamá a la tienda del ISSSTE de Dr. Vertiz y me compraba un bolsón de chiclosos de cajeta con coco (eran la neta). Todo el camino venía enmielándome las manos con aquel manjar.
Luego los Sugus de las tienditas. Tubitos de sabores (ahora cinco diferentes sabores en un solo empaque), rojos, morados, amarillos, verdes, naranjas y unos cuantos azules (repugnantes por cierto, sabor menta). Las bolsitas de Sugus del cine eran la onda (siempre y cuando no te toparas con un blanco a media función. ¡Mierda!). Lo recuerdo como si fuera ayer. ¡Ah, también los vendían en Sanborns!
En las tienditas de las esquinas vendían unos deliciosos chiclosos morados con un centro muy obscuro y acidito. Creo que eran gringos. Lo que sí recuerdo es que en la portada traían una televisioncilla. ¡Eran la neta!
Lo que puede hacer un delicioso paquete de SUGUS…

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