martes, 25 de junio de 2013

2. Encierro

Tinta rosa sobre papel

Publicado en: Revista Payaso Procaz. Cultura sin pudor, en el Blog Tinta rosa sobre papel en http://www.payasoprocaz.com


Foto: Andrea Zanchi

Una de las cosas que más me ha impactado en esta vida fue ver una serie de fotografías sobre dementes que se encontraban recluidos en La Castañeda. Imaginar lo que fue la vida de esa gente y por qué llegaron a ese lugar es algo que (como buena morbosa que soy) me ha llamado siempre la atención. Pero conocer sus rostros es otra cosa.
Hace unos años en un seminario de la maestría, Maricarmen, una compañera, nos habló sobre un caso en el que una maestra que impartía clases en aquella institución se había vuelto loca y había terminado sus días recluida. Lo más impactante es que su madre, quien también trabajaba en el sitio, se había quedado de por vida en el psiquiátrico tan sólo para cuidarla. ¿Triste? Sí. Y mucho. Y así es como me vino a la mente el cartón piedra de Juan Manuel Serrat, en el que un hombre se había enamorado de un maniquí. Esa si es una locura de amor y no tonterías. Tal vez esa canción me ha impactado ampliamente por una sencilla razón, la frase con la cual termina: Entonces llegaron ellos, me sacaron a empujones de mi casa y me encerraron entre estas cuatro paredes blancas. Dónde vienen a verme mis amigos de mes en mes, de dos en dos y de seis a siete…
¿Acaso ese sentimiento puede provocar realmente locura? Antonieta Rivas Mercado podría confirmarlo, aunque estoy casi segura que muchos factores pudieron haberla llevado al desenlace fatal. En realidad lo que más me impacta de Cartón piedra es la forma cómo aquel hombre se expresa sobre el maniquí, el amor que le profesa a diario frente al aparador, justamente esa obsesión lo llevará a cometer el delito que lo llevará finalmente a una celda blanca.

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