Tinta rosa sobre papel
Publicado
en: Revista Payaso Procaz. Cultura sin pudor, en el Blog Tinta rosa
sobre papel en http://www.payasoprocaz.com
Tinta rosa sobre papel
2013-04-29
2013-04-29
Tal vez no estás en ánimo de escuchar esto. Y yo tampoco de decirlo, pero hay ocasiones en las cuales no puedo contarle a nadie cómo me siento, porque no lo entienden y… mucho menos él. Estos días han sido una locura, creo que el año completo. Pasamos de estar bien a mal y de mal a bien y de nuevo lo mismo hasta que ardió Troya y, ya vez, ahora me encuentro más sola que un perro y con una gran desazón en el pecho.
Creo que tú lo entenderás porque te has encontrado en la misma situación y nuestros temperamentos son tan parecidos que supondrás a qué grado llegan las peleas y el amor que siento. Primero pensé que era insatisfacción, esa que sientes cuando quieres ser más de lo que puedes ser, pero que no alcanzas. Otras veces imagino que es dolor, un dolor interminable, que cala los huesos, que te rompe. Ahora es ansiedad, frustración, tristeza y desesperación combinadas. Todas, todas juntas, y lo peor son los rayos de esperanza que se rompen cada vez que lo veo y las acciones o las inacciones, qué sé yo. Todo, ahora todo es negro.
Te escribo porque estoy a punto de explotar, porque ya no sé cómo contener mi sentir, porque es difícil vivir tanto tiempo con alguien y darte cuenta que la vida diaria los ha alejado. Porque te das cuenta que sin él no puedes siquiera respirar, porque tu vida no es nada sin su presencia, porque lo único que queda es el vacío.
Ahora él está enojado, distante o no sé qué conmigo. Claro está que yo he tenido mucha de la culpa de esto, pero cada día su indiferencia me hace más daño, me duele más y me da rabia, porque yo estoy muriendo por su ausencia y él ni siquiera se percata de ello.
Lo peor es la incertidumbre de no saber qué será de mí sin su presencia. A veces (casi siempre) creo que es irremediable, que lo he perdido para siempre, que no va a volver y es en esos momentos (éstos) que no veo el para qué vivir. ¿Por qué me estoy desvaneciendo ante esto? Me culpo y me enojo conmigo por no saber parar las peleas pero también por no saber terminar de una vez por todas con la relación y sepultarla. No puedo y ahora siento que la vida se me va de las manos a pasos agigantados.
He dejado de pelear, de respirar, pero no puedo dejar de pensar en él, porque no sé cómo hacerlo. Tal vez es una forma de martirizarme, qué sé yo… la cuestión es que ahora no tengo ganas de continuar. La verdad amiga deseo que acabe de una vez, si el destino me está poniendo a prueba puede quedarse con el premio porque yo ya no lo quiero.
Me despido, espero que te encuentres bien, que por aquí gana la tristeza.
Besos
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