miércoles, 11 de enero de 2012

“A quien le dan pan que llore...” Historia de los panes en México




Publicado en: Ritos y Retos del Centro Histórico, año V, no. 23, abr-may 2004 [En coautoría con Leopoldo Silberman].
                  
EN EL MODO DE PARTIR EL PAN, se conoce al que es tragón, dicen las buenas y las malas lenguas. Y es que el pan se ha convertido no solo en un elemento indispensable en la dieta diaria de los mexicanos, sino también se ha convertido en un  punto de referencia para otros menesteres. El carácter personal, la situación económica o el diario acontecer pueden verse reflejados en frases como: “es bueno como el pan”, “no está el horno para bollos”, “es pan comido” o “se vende como pan caliente”, por solo decir algunas. Más la pregunta sería: ¿quién no guarda en su estómago un pan del día? Empero, el tiempo y la modernidad han provocado la desaparición paulatina de los nombres de estos manjares, antes necesarios para que el comprador pudiese pedir las piezas de su elección detrás del mostrador. El ingenio del panadero y —¿porqué no mencionarlo?— del consumidor, fueron dando las aguas bautismales a estas suculentas harinas, basados en su vida diaria, hablándonos de la época en que se inventaron. Basta mencionar algunos ejemplos: los títulos nobiliarios de los afamados condes, duques, marqueses y reinas; las referencias al “bello sexo” en panes como las adelaidas, conchas, lupes, magdalenas y las deliciosas lolas. Los objetos de uso diario como la cartera, el colchón, el estribo, el escudo, el guante, la herradura o el huarache; los animales como la lechuza, el pescadito, los cochinitos, el caracol, el camarón y la almeja. O, ¿porqué no recordar aquello que vemos al espejo?: los dedos, el brazo, la oreja, la trenza, el bigote y el ojo. Todos ellos deliciosos recuerdos de antaño que esperaban llegar a la mesa del pobre, del rico, de la señorita casadera, de la viuda, del hombre de letras o del comerciante... todos miembros de la misma sociedad, unida por el gusto del buen comer; porque ¿a quien le dan pan que llore? 

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