miércoles, 11 de enero de 2012

Los padres del siglo XXI: El orgullo de la familia




Publicado en: Suplemento Especial de Milenio Diario, 11 de junio de 2006.

Los diversos cambios que ha sufrido la sociedad en estas últimas décadas, han provocado que todos desempeñemos nuevos roles dentro de la familia nuclear. Los hombres se han tenido que adaptar a las circunstancias del momento, las cuales les han impuesto reglas que antes no ejercían.
La revolución sexual, el vínculo entre personas del mismo sexo, la lucha por el feminismo y los derechos de la infancia han forzado a los hombres a dejar atrás su antigua figura de proveedores, padres ausentes y jefes de familia, para compartir con las mujeres el cuidado de la casa, de los hijos y los gastos. Aunque sabemos que muchos de ellos conservan los viejos patrones, esta disertación pretende enaltecer a los que han sabido adaptarse a las circunstancias del momento y asumen su nuevo rol con orgullo.
Con la nueva era, han llegado nuevas modalidades; ahora podemos ver en las calles a los padres haciéndose cargo de las criaturas, a otros tantos que tratan de conseguir un trabajo que les permita pasar más tiempo con sus hijos y unos más que intentan ayudar en los cuidados y se preocupan por la educación de los niños. Todos ellos se encuentran compartiendo su crianza con sus esposas, cosa que antes no pasaba, pues regularmente eran figuras ausentes, represoras y temidas.
Los nuevos padres suelen expresar sus sentimientos: son amorosos, hacen evidente su afecto a través del llanto y los abrazos; ya quedó atrás el reprimir todo tipo de emociones que, se decía, les restaba virilidad. Hoy en día, algunas familias trabajan en conjunto para vivir en armonía; los hombres comparten con sus parejas los cuidados domésticos, ya que colaboran en el cuidado de la casa y de los hijos, además de llevar parte de la manutención al hogar. Son padres concientes de las necesidades no sólo materiales, sino también emocionales de los miembros de su familia.
Estos son los padre que nosotros, sus hijos, celebramos en su día, hombres comprometidos con los suyos, amantes de sus esposas y, principalmente, seres humanos capaces de crear fuertes vínculos afectivos con sus hijos. Asumir el papel que les tocó es difícil, sobretodo si tomamos en cuenta que algunos de ellos siguen cargando acuesta la antigua educación que se les daba de procreadores y sostenedores y no más. Estos hombres son los formadores de generaciones más equitativas, por ello deberán ejercer sus funciones con dignidad y orgullo. A ellos, y sobretodo a ti papá, mi respeto y admiración. 

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