Las oportunidades que tienen los mexicanos para poder
acceder a la educación superior cada día se incrementan; las opciones son
tantas y tan diversas que a los adolescentes les cuesta trabajo elegir la
correcta; sin embargo, la mayoría se decide por las más comunes como derecho,
medicina o ciencias de la comunicación. ¿Es posible que la orientación
vocacional sea deficiente, o bien que son pocos los capacitados para las
ciencias y las humanidades?
Las
necesidades del país nos exigen mayor competitividad y una continua generación
de capital, entonces ¿dónde quedan las necesidades humanas?, no olvidemos que
las artes y la cultura hacen que los pueblos sean más sensibles y esta
sensibilidad los dota de sensatez y conciencia de espíritu. Así como no podemos
imaginar al mundo sin tecnología o ciencia, tampoco lo podemos concebir sin las
disciplinas humanísticas. La historia, la literatura, la antropología, la
arqueología, la geografía, la sociología, entre otras tantas constituyen una
forma eficaz de comprender al ser humano, de darle herramientas para convivir
sanamente con sus semejantes, incrementan la imaginación y nos acercan al
conocimiento de nuestro pasado que siempre tendrá repercusiones en un futuro.
No
podemos considerar a las humanidades como ciencias no exactas, pues la mayoría
tienen métodos científicos de investigación y, mucho menos, como disciplinas
arcaicas, porque día a día van encontrando soluciones a problemas sociales que
aquejan a la humanidad, problemas que otros estudios no abarcan. Sin embargo, y
a pesar de su utilidad son pocos los que deciden incursionar en sus campos, ya
que la falta de empleos y la terrible situación económica que vive nuestro país
desde hace varias décadas, desalienta a muchos jóvenes que optan por buscar profesiones
más lucrativas, o al menos eso creen, porque al llegar ala campo laboral se
encuentran con miles de competidores, reduciendo así sus posibilidades de
acceder a puestos redituables.
Las
humanidades y las artes son verdaderamente un abanico de posibilidades que con
ingenio, ahínco y valentía pueden proporcionar a los universitarios una vida
llena de satisfacciones personales y, ¿por qué no?, económicas. El gremio
humanístico sigue siendo reconocido y respetado a nivel nacional e
internacional, dando a México un lugar especial entre las naciones, donde
figuramos como parte del primer mundo. Por lo tanto, el estudiante que disfruta
de la lectura, de los idiomas, de los viajes, del conocimiento y la cultura en
general, es el indicado para acceder a este tipo de alternativas profesionales,
de opciones de vida.
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