miércoles, 11 de enero de 2012

De males y ungüentos Los antiguos tratamientos médicos




Publicado en: Suplemento "Generación M" de Milenio Diariono. 7, 19 de mayo de 2006 

El que ahora se encuentre tan en boga la denominada medicina alternativa, nos hace recordar que siglos atrás era la única forma de curación en el mundo; aún en la actualidad, las hierbas medicinales representan el último recurso dentro del estudio de la medicina alópata. En el antiguo Egipto se molían y remojaban los tallos del enebro para la inflamación de los ojos, es decir, la molesta conjuntivitis. Por su parte, en Grecia se utilizaban las plantas aromáticas como el azafrán mezclado con aceites para crear ungüentos que sanaran los malestares físicos. Sin embargo, fueron los árabes quienes expandieron sus conocimientos curativos por toda la tierra. Gran número de manuscritos fueron conocidos en Occidente gracias a las traducciones moras; fue así como las drogas persas, indias y orientales enseñaron a la medicina occidental los tratamientos a base de alcanfor, casia, sen, nuez moscada y tamarindo, entre otros muchos productos curativos.
A raíz del descubrimiento de América se conocieron sustancias como la chinchona o corteza peruana, efectiva contra la malaria; el mercurio, tratamiento común en enfermos con sífilis y la corteza de sauce que disminuía la fiebre; esta última fue la precursora en el estudio de la aspirina. México aportó gran número de hierbas que sirvieron en el combate de las enfermedades; a la llegada de los españoles, la medicina indígena se unió a los conocimientos europeos, trayendo nuevas alternativas a diversos males.
Entre los antiguos médicos indígenas, el empleo de lo recolectado en las milpas podía proporcionar alivio a males tan comunes como el dolor de muela, para la cual se utilizaba el tabaco y el copal con el fin de extirpar el molar infectado. El ritual para calmar el malestar era complicado, pues se debía convencer al dolor de dejar el cuerpo, ayudado por el copal con las siguientes palabras: “Lo que haz de hacer es sacar y quitar el verde dolor, que ya quiere destruir a mi encomendado”. También se creía que los fenómenos atmosféricos eran causantes de serias enfermedades: el frío provocaba la gota y el encogimiento de alguna extremidad. Asimismo, se realizaban intervenciones quirúrgicas arriesgadas, como fue el caso de la extracción de cataratas de los ojos, las cuales se raspaban con la raíz de cocoztic y durante la noche se untaba el zumo de zacamalinalli y algunas gotas de pulque acompañado de la resina acaoxitl, que los curaba por completo. Cuando se perdía la nariz, debía coserse con un cabello y ponerse encima miel blanca mezclada con sal para una pronta cicatrización, o bien, recomendaban lavados a base de alcachofas o jugos de hierbas para el mal olor de axilas, común entre los guerreros.
El paso del tiempo ayudó a los médicos y chamanes a poder curar las enfermedades que en la antigüedad hubieran sido imposibles de combatir; la aparición de diversas drogas químicas como la penicilina, las modernas intervenciones quirúrgicas, la aplicación de vacunas, la ingesta de alimentos indicados y la aún hoy en día utilización de remedios caseros, han hecho de la medicina moderna una esperanza para miles de personas que antes fallecían por enfermedades hoy comunes.

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