Publicado en Ritos y Retos del Centro Histórico, año VI, no. 30, nov-
dic 2005. También puede ser encontrado en la página wed Ciudadanosenred.com.mx.
Una democracia la construye la participación ciudadana, del 14 de octubre de 2009, http://ciudadanosenred.com.mx/node/17386
Con el paso
del tiempo, las mujeres hemos ido conquistando diversos espacios profesionales que
siglos atrás eran exclusivamente masculinos, totalmente inimaginables para
nuestro género. En México el parteaguas se debe a los gobiernos liberales que
desde el triunfo de la
República sobre el Imperio en 1867 dieron mayor importancia a
la educación femenina. Para ello abrieron sus puertas diversas instituciones
cuya misión fue formar a las alumnas a fin de que desempeñaran oficios “propios
de su sexo”. No fue sino hasta 1888 que la Escuela Normal de Profesoras
dio a la profesión de maestra un carácter formal. Una década atrás, en 1878, se
tiene registrado que el 75% de los docentes eran varones y sólo un 25% eran
mujeres; hacia 1907 las cifras cambiaron radicalmente ocupando el sexo femenino
un 77% de dichas plazas. La carrera magisterial significó para las mujeres el
preámbulo idóneo para su irrupción en el mundo profesional.
Un pequeño grupo de mexicanas se
convirtió en noticia al ingresar, desde 1882, en la Escuela Nacional Preparatoria,
escalafón indispensable para incorporarse a los estudios superiores. Matilde
Montoya, la primera en ingresar, fue también la primera mujer mexicana egresada
de la Escuela Nacional
de Medicina. Con respecto a Matilde, la periodista Laureana Wright señala que “a fuerza de constancia había logrado vencer
a la envidia y dominar a la ciencia” pues sus estudios se vieron
interrumpidos varias veces debido a las continuas críticas del medio masculino.
Posteriormente, una pequeña oleada de mujeres fue recibiendo sus títulos en
diversas profesiones: las médicas Columba Rivera (1900), Guadalupe Sánchez
(1903), Antonia Ursúa (1908), Rosario Martínez (1911) y Soledad Régules
Iglesias (1907); la abogada María Asunción Sandoval de Zarco (1898); la
metalurgista Dolores Rubio Ávila; la odontóloga Margarita Chorné y Salazar
(1886) y varias más egresadas de carreras como Comercio y Administración.
Gracias a que las autoridades educativas brindaron apoyo económico y becas, varias mujeres lograron especializarse en el extranjero como sucedió con Soledad Régules que una vez titulada partió a Paris para continuar sus estudios como médico cirujano. Otras más recibieron la totalidad de su formación fuera del país como Laureana Mantecón de González, esposa del ex presidente dela República Manuel
González, que obtuvo su título de doctora en medicina en una universidad
estadounidense, o bien el caso de la señorita Toral que hizo lo propio en
Cincinatti.
Aunque fueron pocas las mexicanas que para ese entonces irrumpieron en las aulas universitarias —sobre todo si las comparamos con los cientos de mujeres europeas y estadounidenses que desde mucho tiempo atrás ya ejercían gran número de carreras en sus países—, constituyeron un valioso antecedente en la apertura del medio profesional para el sexo femenino en México. Hoy en día, basta dar un vistazo por las aulas universitarias para constatar que la mayor parte de la población está integrada por mujeres.
Gracias a que las autoridades educativas brindaron apoyo económico y becas, varias mujeres lograron especializarse en el extranjero como sucedió con Soledad Régules que una vez titulada partió a Paris para continuar sus estudios como médico cirujano. Otras más recibieron la totalidad de su formación fuera del país como Laureana Mantecón de González, esposa del ex presidente de
Aunque fueron pocas las mexicanas que para ese entonces irrumpieron en las aulas universitarias —sobre todo si las comparamos con los cientos de mujeres europeas y estadounidenses que desde mucho tiempo atrás ya ejercían gran número de carreras en sus países—, constituyeron un valioso antecedente en la apertura del medio profesional para el sexo femenino en México. Hoy en día, basta dar un vistazo por las aulas universitarias para constatar que la mayor parte de la población está integrada por mujeres.
Bibliografía:
María de Lourdes Alvarado, “Abriendo brecha’. Las pioneras de las
carreras liberales en México”, en Universidad
de México, UNAM, v. LV, no. 596, sept 2000.
Martha Eva Rocha, “Las mexicanas en el siglo XX”, en Francisco Blanco
Figueroa, Mujeres mexicanas del siglo XX.
La otra revolución, México, Edicol / UAM / UNAM / IPN / Universidad
Autónoma del Estado de Morelos / UANL / UAEM / UAC, 2001, v.4.

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