Publicado en: Murciégalo. Revista Digital, año 2, núm. 7, “El
Color”, junio-julio, 2011, http://murciegalo.escuadron202.com/
Ya sabemos que el color es antiquísimo, que está
íntimamente relacionado con los fenómenos naturales, que sirve para convertir a
tecnicolor la televisión, pero hay algo más detrás, una historia arcaica que se
ha ido creando, armando, estudiando y que dio paso a los denominados 7
magníficos.
Efectivamente, el rojo, el verde, el azul, el
amarillo, el cian, el magenta y el negro no
sólo se relacionan a las posibilidades que brinda la vista del ojo humano, sino
a todo lo que se encuentra en la naturaleza, a todo lo que nos rodea. Algunos
expertos incorporan el blanco a este reducido grupo; sin embargo, existen
quienes sugieren que ése es tan sólo una ausencia de color.
En la antigua Mesoamérica los pintores y los artesanos
utilizaban la cochinilla, un pequeño insecto que vivía entre los tallos de los
nopales, para extraer el color rojo; selecto representante de la sangre, de la
vitalidad del cuerpo, del fuego. El rojo no fue conocido en Europa hasta la
época de Carlos V, es decir, durante la Edad Media. En el esoterismo está
ligado al amor o, más bien, a la pasión ardiente; según los asiduos a estos
conocimientos se afirma que actúa como un potencializador ¡para los que quieren
más!
A diferencia del rojo, el verde es más cálido, más
“ecológico” y hasta tranquilizante. Este color es extraído de algunas rocas
minerales, pero su significado trasciende fronteras y llega a todos los
rincones del mundo. Por un lado, adornaba las casas de los griegos al
complementar los murales llenos de vegetación, por otro, fungía como sinónimo
en la celebración a San Patricio entre los irlandeses (sí, ese del trébol) así
como representaba al leprechaun de
la fortuna, aquel que baja por el arcoíris con una vasija llena de oro. En los
Estados Unidos se afirma que las lunetas M&M verdes son afrodisiacas, este
fenómeno se generó a raíz de una leyenda urbana setentera que contribuyó a la
producción de la botarga regordeta y pestañuda de dicho producto.
Sin embargo, el verde no es la única percepción visual
polémica que se inserta en nuestro cerebro, sino que el azul también tiene lo
suyo. Los romanos llegaron a repudiarlo debido a que culturalmente se
encontraba relacionado con los bárbaros, ya fuesen celtas o germanos, quienes
pintaban sus cuerpos con ese color para provocar el terror entre sus enemigos,
tal y cómo se aprecia en la más reciente película sobre El Rey
Arturo (Antoine Fuqua, 2004). ¿Recuerdan al mago Merlín y a su hija bañados
en pintura AZUL? En efecto, según el historiador Michel Pastoureau, dicho color
no fue nada popular entre las grandes civilizaciones, era más bien ignorado o
repudiado. Según Pastoureau esa tonalidad en los ojos era considerada una
desgracia física… ¡Pobre Brad Pitt!
El más sabio de todos debe ser el amarillo, pues tiene
una estrecha relación con el dios Sol en la mayoría de las culturas antiguas.
Según los expertos en la brocha gorda, el exceso de amarillo en una habitación
estimula la mente hasta el punto de perder el poco grado de intuición que tiene
todo ser humano. No es recomendable en habitaciones de mandatarios o actrices, pues
podrían llegar a tal grado de enajenación que los volverían débiles mentales…
(aunque, al parecer algunos ya pintaron de amarillo su cuarto, ¿verdad?)
¿De dónde demonios proviene el cian?, porque si les
digo es morado o es rosa, ustedes captan la idea de inmediato, la visualizan,
pero si les digo que el carro es “tirándole a cian”, es posible que se queden
en el limbo. Pues bien, el cian es un color creado por los informáticos y los diseñadores
gráficos para tener más colores extraños, aunque en realidad es un celeste “chiclamino”,
turquesa, agua marina o qué se yo. La cuestión es que el cian es asociado a lo
marino y al artista plástico Andy Warhol, principal representante del Pop Art décadas
atrás y un fanático de las luminarias de Hollywood.
Magenta es el nombre de una ciudad italiana donde se
libró una de las últimas batallas del ejército italiano en contra de los
austriacos en pro de la unificación de su territorio. Tal vez recuerden más
esta contienda por el nombre de Napoleón III, emperador de Francia e interesado
en algunos territorios italianos que, en sus palabras, le pertenecían. He de
ahí el nombre de este simpático color que se encuentra íntimamente relacionado
con la sangre derramada en esos campos. El magenta se encuentra compuesto por
rojo, azul y verde, aunque entre los expertos en esa materia lo definen como la
negación del último de estos. Podría decirse que es un color solemne, noble,
creado para los reyes pero que no se lleva nada bien con el pasto.
Hemos llegado al final de los 7 magníficos y, para
cerrar con broche de oro, hablaremos del negro, que en algunos casos es considerado
la ausencia de la luz. He de ahí que el Infierno sea un sitio lúgubre, oscuro, a
pesar de que Luzbel sea traducción de “Luz bella”. ¿Un poco irónico no lo creen?
Entre los diseñadores de moda es sinónimo de elegancia, de sobriedad y ahora
hasta del luto, función que antes fungía el púrpura. El negro es el color de
los puritanos, de algunas religiones del libro que se toman muy en serio su
papel redentor y de algunos miembros de la Iglesia Católica. Al parecer es el más
distinguido de nuestros 7 magníficos.
Ahora bien si los juntamos todos provocamos una ráfaga
de luz llamada arcoíris, sin ellos no existirían las miles de tonalidades que
pueden ser percibidas por nuestros ojos y viviríamos en un muy triste mundo ausente
de color.

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