Publicado en: Murciégalo. Revista Digital, año 1, núm 4, “¿Publicidad
vs cultura?”, noviembre-diciembre 2010, http://murciegalo.escuadron202.com/, o bien, puede localizarse en http://murciegaloenlinea.blogspot.com/
Existen muchas formas de morir que podemos o no
escoger al final de nuestra vida. Están los que deciden terminar con ella, los
que por desgracia tienen una enfermedad incurable, los que fallecen en
accidentes, los que mueren placidamente sentados en un sillón de su casa y
hasta los que caen por un susto. Para todos ellos, para aquellos seres queridos
que ya no están con sus familiares se creó una festividad. O más bien sería
para ella, sí para la muerte que se los lleva.
Pareciera
que sólo en México tenemos esa devoción, si se quiere decir macabra, por la
parca. Muchos de los extranjeros que llegan en estas fechas a nuestro país y
disfrutan de las fiestas se sorprenden al ver tantos colores, tanta comida,
tanta alegría en días de luto. Sin embargo, en este país hay para todos, pues
hemos adoptado tantas costumbres que nuestro Día de Muertos se ha sincretizado
con un Hallowen muy a la mexicana.
¿Debemos
entonces mezclar ambas celebraciones? o ¿podemos adoptarlas por separado en
nuestros hogares?, yo creo que sí y aquí viene el por qué. El céltico Samhain nombre original del Hallowe’en era una fiesta dedicada al término
del verano. Se realizaba en tiempos de cosecha para honrar a la Madre Tierra ; pero con el paso
del tiempo y una notable implicación sexual, el Samhain fue condenado por la Iglesia Católica porque se afirmaba
que era un acto demoníaco. Por lo tanto, en 610 d. C. el papa Bonifacio IV
ordenó que dicha celebración fuera cristianizada y convertida en una fecha
dedicada a los mártires, así es que cambió de nombre para ser llamada el día de
Todos los Santos. Fue en Inglaterra donde adoptó el término Hallowe’en como Víspera de Todos los Santos.
Ahora
bien la duda que nos carcome sería, ¿por qué se relaciona al Hallowen con los monstruos y brujas? La
respuesta es la siguiente: en la antigüedad algunas mujeres practicaban la
magia negra y durante esta época del año celebraban una fiesta en honor al poder
de los muertos para fines personales, llamado necromancia. Como la hechicería estaba estrechamente relacionada
con las fuerzas cósmicas, requerían de una fecha exacta para realizar ciertos
conjuros. Con el dominio del cristianismo, estas mujeres fueron condenadas por
los miembros de la Iglesia Católica y muchas de ellas ejecutadas en público. Se
convirtió en un hábito, sobre todo en épocas de hambrunas y pestes,
perseguirlas y exterminarlas, pues se pensaba que eran el producto de los males
de los pueblos.
Estas
festividades, en un principio célticas, fueron extendiéndose por el continente
europeo hasta llegar a España que adoptó al día de Todos los Santos y el 2 de
noviembre, el día de los Difuntos o de las Ánimas Benditas, durante el cual las
mujeres vestían de luto, cargaban velas y flores amarillas para adornar las
fosas de los panteones. Esta tradición llegó a América y se mezcló con el culto
prehispánico a la muerte.
Es importante aclarar que para los
pueblos mesoamericanos el concepto cristiano que se tenía respecto a la muerte
era muy diferente, pues entre esas culturas la vida y la muerte debían cumplir
un ciclo. El destino de cada hombre se encontraba predestinado. La importancia
que le daba Europa como un evento de desprendimiento espiritual y material, se
concebía de forma distinta entre los indígenas americanos. Para ellos la muerte
era un episodio dado, formaba parte del destino de cada individuo. Los dioses
determinaban cómo y de qué forma iban a morir. Todo, absolutamente todo, estaba
ya escrito. Así es que la muerte se sincretizó entre dos culturas y tomó otro
sentido.
Hoy en día el olor a copan, a flor
de cempazuchiltl, a pan de muertos, a
fruta fresca se mezcla con el colorido del papel picado y el recuerdo a los que
ya no están con nosotros. Eso es la fiesta de muertos, una serie de
sentimientos encontrados, donde la muerte se burla de la vida, donde el
mexicano se burla de la muerte y celebra la proximidad de su encuentro.
Indagando
en la cultura…
- Claudio Lomnitz. Idea de la muerte en México. México, Fondo de Cultura
Económica, 2006 (Colección Antropología)
- “Día de Muertos” en Artes de México, vols. 62 (2002) y 67 (2003).

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