Publicado en: Murciégalo, Revista Digital, año 1, núm. 2, “Identidad Nacional”, julio-agosto 2010, http://murciegalo.escuadron202.com/, o bien, puede localizarse en http://murciegaloenlinea.blogspot.com/
Una mujer aún más ruda
Leyendo lo que el señor Rudo publicó el número pasado respondo que: las mujeres no hemos robado, ultrajado o como se quiera decir los espacios masculinos. Habrá de saberse a qué tipo de sitios se van a meter los hombres en estos días. Claro está que somos amas y señoras de las tiendas comerciales pero ellos tienen sus propios espacios, que a simple vista sabrá Dios cuán sucios e intimidantes puedan llegar a ser.
Ahí tienen ustedes los baños públicos; ya sé que el señor “Rudito” pensará que ahora han sido sustituidos por los famosos spa, donde las mujeres nos vamos a embellecer, pero no es así. Los spa son muy distintos a esos lugares insalubres. Es bien sabido que desde épocas remotas los baños han sido lugares de intrigas palaciegas. Quién si no los hombres para instigar a otros de su misma especie. Por eso digo que muy diferentes a nosotras no son. Recuerde señor Rudo que don Porfirio mandó regular estos establecimientos por corruptibles, por nefandos y que ahora han dejado de existir casi en su totalidad por esas mismas circunstancias. Si esta boca hablara, la de anécdotas que contaría sobre esos sitios. Esos espacios son suyos, sí de ustedes los hombres, sólo que al no saberse comportar como es debido los han perdido, porque muy diferente es bañarse en sales aromáticas o encontrar su conexión espiritual con la naturaleza o qué sé yo.
En realidad fueron ustedes los que han usurpado nuestros minutos televisivos con anuncios para sus congéneres. Ahora hay más publicidad masculina que femenina. Los autos de lujo que pueden volar por las carreteras europeas, las modas (recuérdese al manjar que camina por las montañas bien abrigadito), los bancos para “hombres de negocios” y hasta los sandwiches son anunciados por y para los hombres. ¿No se supone que las que preparaban los emparedados eran las madres? ¿Qué hace un basquetbolista preparándose su propio chanwis?
¡No señores! Es indignante la forma en que ustedes han usurpado nuestras funciones maternales. Resulta que hoy en día los hombres se quedan en la casa mientras sus mujeres se parten el lomo trabajando y ¿eso nos lo recriminan? No ¿verdad? Ahora resulta que cargar con todo el peso de la casa y del trabajo es parte de la liberación femenina. ¡Pamplinas!

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